
Toda vez que llueve me siento feliz.
La sensación de humedad me tranquiliza, despierta en mí una alegría inusual.
Será porque el día es más oscuro, o porque en todas las personas, la lluvia causa el mismo efecto, y el buen humor aflora casi por inercia.
En fin, esta lluviecita ha venido a limpiar un poco esta terrible semana.

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